13 de marzo de 2007

 

Un sueño


En la época de gran afluencia turística en Cartagena a muchos nos pone a pensar de todo lo que tenemos y soñar en todo lo que podemos. Estos pensamientos traen muchas implicaciones pero la realidad es que el “corralito de piedra”, como cariñosamente lo llaman, es un paraíso en medio de tantos problemas que hay en el país. Es un paraíso por lo que se ve, porque estas líneas van a hablar de un sueño y de inspiración, de la que genera esta musa llamada Cartagena de Indias.

Es ciertamente una musa, pero no concebida únicamente para los fines que planteaban los griegos –para las bellas artes y la ciencia-, sino para todo tipo de situación: descanso y negocios. Es un lugar de maravillas arquitectónicas para apreciar. Es un lugar aledaño al mar, agradable para pasar un día de sol. Es un lugar de callejuelas que recuerdan los antepasados. Es un lugar que, si se aprovecha de buena manera, se puede equilibrar un gran desarrollo con el estilo antiguo conservado hasta nuestros días.

Y porque no hablar de ese equilibrio si los pocos intentos que se han hecho han demostrado que si es posible: la mayoría de las bancas que se crearon aprovechando la construcción de la obra de Transcaribe han servido para que muchas personas puedan deleitarse de vistas inigualables -como la de la Torre del Reloj o la de la Popa y la india Catalina- y otras para aprovechar de sombras tan buenas como la de la tienda aledaña a la nombrada estatua que permite descansar de un día de duro trabajo y sol con algo de una bebida refrescante y un poco de música tropical.

Mientras se crean esos espacios, esas personas -que descansan después de un día de ardua labor- han podido estar pendiente de la otra parte necesaria para llevar a cabo ese equilibrio: el desarrollo social, económico e industrial de la ciudad. Es de aplaudir la labor de aquellos que idearon la capacitación a los vendedores ambulantes de las playas. Si se ejerce un debido control se cambia el concepto que recae sobre ellos de turbar a la población que busca descansar en ese sitio, para más bien tener la impresión de ser un beneficio más que se encuentra en este espacio.

Ese control del que se habla es la educación y la inspección. La educación es un requisito esencial para todos los ámbitos en los que alguien se va a desempeñar y requiera de un ejercicio mental, no obstante hay algunos empleos que requieren de un debido trato con las personas que se relacionan a razón del trabajo, para ese debido trato también se necesita educación. La mayoría de estas personas que buscan cualquier medio para subsistir no recibieron ese tipo de formación –por una u otra razón-, si encontraron esta forma de vida que les permite sobrevivir es bastante acertada la decisión de capacitarlos. La inspección iría por cuenta mas tarde de los agentes encargados de notar si hay una verdadera complacencia para el cliente o es una forma por la cual éste se siente perturbado.

Además de este sector turístico que promueve el desarrollo, muy bien ha procedido el Concejo en diciembre al adoptar medidas que vayan en pro de los parques, pues este también es un aspecto para tener en cuenta en una sociedad. La recreación es un aspecto que debe considerar siempre la administración, ya que entre éste y la educación deberían pasearse los niños de nuestra ciudad, aunque la realidad busca empeñarse de todas las formas posibles en contradecir ese precepto.

No podemos pasar por alto la cantidad de personas que no pueden admirar de lo bueno de la ciudad por tener que estar pendiente de asuntos mas importantes y esenciales para la vida, pero este también es un mensaje de estimulo para que los que tienen la oportunidad de aportar algo ejerciten esa capacidad y de esta manera disfrutemos todos de los beneficios que tenemos. Ese es el sueño.


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