6 de diciembre de 2007
Dos elecciones muy parecidas
En las líneas que a continuación se leen intentaré hacer un paralelo entre las dos elecciones que se realizaron recientemente en nuestro país. Aquella escogía la nueva “soberana” de los colombianos y, la otra, que elegía a quienes debían representarnos en la Alcaldía, Gobernación, Concejo, Asamblea y JAL.
Pero no se asusten: no todas fueron semejanzas. Acá no queremos ofender a ningún político, ni mucho menos a las candidatas -que con buen mérito reciben sus coronas, a las que los políticos llaman curules-, sino más bien notar los aspectos parecidos entre ambas elecciones. Tampoco es nuestro interés generalizar toda la clase política del país, reconocemos la capacidad de algunos que dista sustancialmente de los que hemos tomado por ejemplo en este caso.
Entre las principales diferencias se advierte que frente a la elección de los políticos existe una apatía por conocer los aspirantes, mientras que para la elección de la Señorita Colombia se genera simpatía y una posición bastante crítica de las mismas.
Está generalizada la conciencia de que los políticos no hacen nada y, sea quien sea el elegido, el destino va a ser el mismo: peor al que se está en este momento. Con la Señorita Colombia siempre hay una esperanza vigente.
En la elección de la Señorita Colombia gana la que demuestra –o más bien muestra- mejores atributos, así pues, gana por estos mismo atributos que igual va a tener cuando concurse como soberana de los colombianos. Por otro lado, los políticos sólo manifiestan lo que han hecho en su carrera y exponen ideas que no lo obligan durante su gestión. En otras palabras, de aquellas tenemos certeza de cuales serán las cualidades que tengan cuando compitan en el máximo certamen de belleza mundial, pero con los políticos no sabemos si en realidad cumplirán sus propuestas.
De otra parte, algunas semejanzas son: quien gana en ambas no siempre es el más opcionado (pero siempre debe estar en el conocido por los medios como “podio real”).
Otro parecido sería que la preparación intelectual no es el atributo más importante para ser elegido. Por parte del candidato al cargo público no es un requisito, pero sí debería ser que la poca preparación esté en favor del interés general. La tercera es que ambos prometen y prometen: unas que van a representar muy bien a Colombia y otros que su gestión va a ser para todos.
La última es que para ser elegido se necesita dinero. Quien tiene mas dinero no es necesariamente quien gane, pero sí un requisito para aparecer entre los que tienen opción de ganar. Si ella no tiene un vestido caro simplemente no se verá a la altura del certamen y si ese candidato no gasta dinero en asuntos varios su nombre no figurará. Léase asuntos varios como carteles, volantes, etc.
Estos contrastes y similitudes demuestran las trabas que se tiene para acceder a un cargo de representación popular en Colombia. El sistema electoral colombiano se parece cada vez más en el fondo a la elección de la Señorita Colombia, no es escogido quien sea más idóneo respecto de los intereses del pueblo sino aquel que demuestre más dinero, menos preparación en favor de todos y que prometa de todo para todos.
Si se quiere una buena representación del pueblo en los cargos mencionados se necesita de un sistema donde la mano privada no intervenga, no lo financie. Se necesitan políticas de educación que permita a las personas expresar sus intereses y su verdadera voluntad política, frente a quien va a elegir y a quien va a ser elegido. Si a los políticos no se les da la importancia que en verdad tienen estamos destinados a quedarnos en el atraso, a escogerlos al mejor estilo de la Señorita Colombia.
La verdad es que si bien me gustan las reinas y los reinados, por la alegría y simpatía que generan en cualquier mortal, en realidad me parece muy triste que en Colombia la Democracia, como pilar fundamental de participación ciudadana, se este asemejando cada día más a éstos eventos, pues priman los compañeros "financistas", que hacen de las contiendas electorales un festín del "Marketing Comercial" y donde las propuestas que son esgrimidas por los candidatos, muchas veces pasan a un segundo plano. Más aún ante la falta de iniciativas legislativas serias en torno al tema.
No queda más que desearte suerte en Todo, a su vez como una Feliz Navidad y próspero Año 2008.
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